Cada idioma tiene su sistema preposicional, y es la parte más difícil de aprender. Si no se lo domina, no se sabe bien una lengua.
La preposición es, según define la Real Academia Española, "palabra invariable que enlaza un elemento sintáctico cualquiera con un complemento sustantivo"(...) Los sustantivos, adjetivos, verbos y adverbios evocan por sí solos un contenido semántico mucho más denso y complejo que las preposiciones y conjunciones, cuyo papel es principalmente relacionante o nexivo. (...) En lo que se refiere a las preposiciones, la vaguedad del significado es todavía mayor, por ser capaces de establecer relaciones múltiples, son las de uso más frecuente como a, de, en, con, por".
Un ejemplo de cómo suele confundirse el uso de la preposición es como complemento del verbo disentir. Si se dice disiento con usted respecto del asunto, significa que uno está de acuerdo con el disenso. En cambio, si se dice disiento de usted respecto del asunto, quiere decir que uno no está de acuerdo, que piensa distinto.
Otro ejemplo que se presta a confusión constante es el famoso "dequeísmo". Para no caer en él, las personas prefieren no usar la preposiciòn de cuando sí corresponde, cayendo de ese modo en error.
Llevan obligatoriamente la preposiciòn de las frases como "estoy convencido de tal cosa", "estoy seguro de que iremos", "me doy cuenta de que me porté mal", "tomé conciencia de cuántas cosas debo hacer hoy".
Una pequeña prueba mental para no errar es hacerse esta pregunta: "¿estoy seguro algo?" La respuesta inmediata del cerebro es no. "Estoy seguro de algo".
"¿Me doy cuenta eso?" La respuesta mental instantánea es: "estoy seguro de eso".
La prueba es fácil, solo hay que pensar un instante.
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