domingo, 11 de noviembre de 2012

Dos sonetos de Jorge Luis Borges

EL DESPERTAR

Entra la luz y asciendo torpemente
De los sueños al sueño compartido
Y las cosas recobran su debido
Y esperado lugar y en el presente
Converge abrumador y vasto el vago
Ayer: las seculares migraciones
Del pájaro y del hombre, las legiones
Que el hierro destrozó: Roma y Cartago.
Vuelve también la cotidiana historia:
Mi voz, mi rostro, mi temor, mi suerte.
¡Ah, si aquel otro despertar, la muerte,
Me deparara un tiempo sin memoria
De mi nombre y de todo lo que he sido!
¡Ah, si en esa mañana hubiera olvido!

TEXAS

Aquí también. Aquí, como en el otro
Confín del continente, el infinito
Campo en que muere solitario el grito;
Aquí también el indio, el lazo, el potro.
Aquí también el pájaro secreto
Que sobre los fragores de la historia
Canta para una tarde y su memoria:
Aquí también el místico alfabeto
De los astros, que hoy dictan a mi cálamo
Nombres que el incesante laberinto
De los días no arrastra: San Jacinto
Y esas otras Termópilas, el Álamo.
Aquí también esa desconocida
Y ansiosa y breve cosa que es la vida.

(De su libro "El otro, el mismo")

2 comentarios:

  1. Soneto clásico: poema que consta de catorce versos endecasílabos. Los ocho primeros forman dos cuartetos y los seis restantes dos tercetos.
    El asunto principal se plantea en los cuartetos y el desenlace, en los tercetos.
    Borges no espaciaba unos de otros, sino que los unía.

    ResponderEliminar
  2. En los sonetos, utilizaba siempre el recurso del "encabalgamiento", o sea desajuste entre verso y sintaxis. El sentido del verso no se adapta a su medida y continúa en el siguiente.

    ResponderEliminar