En las guerras por la Independencia la batalla de La Florida fue ganada por un militar algo olvidado, hombre riguroso, severo y estoico, el general Juan Antonio Álvarez de Arenales. Español de nacimiento y patriota por decisión, inició su carrera militar en el Regimiento de Burgos, luego fue destinado a Buenos Aires donde la concluye con el grado de alférez. Se afinca y se casa en Salta. Indignado por las condiciones que impone España a la población indígena, baja a Buenos Aires y denuncia esos hechos ante el virrey. Es escuchado y aprobado. Arenales había leído a Voltaire, Rousseau y Diderot, cuyas ideas sentaron los principios de la Revolución Francesa. Comienzan a discutirse en América las premisas de "libertad, igualdad, fraternidad" y adhiere decididamente a la Revolución de Mayo. Con una pequeña guarnición inicia la lucha contra los realistas y permanece dos años en guerras constantes, lejos de su familia. Ocupa cargos de importancia en Salta: alcalde de 1º voto, gobernador. Pero la guerra continúa. De acuerdo con Manuel Belgrano forma un ejército de línea y lo ascienden a coronel. La tarea de fortificar y organizar los Ejércitos del Norte es larga y penosa. Los patriotas no disponen de fondos. Fabrican los pertrechos: municiones, pólvora, balas, y prosiguen las batallas. Transcurren años muy difíciles. Establecido su cuartel en la misión de La Florida, Arenales se dispone a otra lucha. La Florida está a la orilla del río del mismo nombre, sobre una barranca y él despliega su artillería sobre la planicie de la barranca. De pronto aparecen los realistas, son muchos y bien armados, pero están del otro lado del río. Lo cruzan y se produce un devastador ataque del escuadrón de Arenales, que resulta gravemente herido. Con sus soldados y él mismo al frente, ganan la batalla. El campo quedó lleno de muertos españoles y solo cuatro criollos, aunque muchos heridos. Casi de noche, Arenales es encontrado entre unos arbustos, malherido, por una patrulla de caballería.
Esa batalla cambió el curso de la guerra, porque aniquiló a una de las agrupaciones realistas más numerosas. Un mes más tarde, Arenales, aun con sus heridas abiertas y muy débil, pudo comunicar al Ejército del Norte el resultado de esa batalla: más de cien enemigos muertos y en su poder la artillería, doscientos fusiles, pertrechos, bagajes. Todo ese triunfo con soldados formados por él, hombres que no tenían instrucción previa. Siguió su lucha este guerrero incansable por todo el Alto Perú hasta llegar a Lima, a lo largo de mucho tiempo. Guerreó contra los españoles en cien batallas y escaramuzas que iban minando la fortaleza realista. Liberaba zonas, facilitando así la llegada de San Martín, por mar, a Lima.
Por esas cosas de la historia, la grandeza de Arenales quedó algo eclipsada por las figuras de San Martín y Belgrano. Sin su pasión libertaria y su valor, tal vez la historia hubiera sido distinta.
En 1821, en recuerdo de ese combate trascendente, se impuso el nombre de Florida a esa calle de Buenos Aires.
Juan Antonio Álvarez de Arenales fue Brigadier General de la República, Mariscal de Campo de Chile, Gran Mariscal del Perú, General en Jefe del Ejército Argentino y Capitán General de la provincia de Salta, entre otros muchos títulos. Murió en diciembre de 1831.
Era mi cuarto abuelo, padre de mi tatarabuela materna Josefa Arenales de Uriburu.
Este espacio dedicado a la literatura, narrativa y poesía de todos los tiempos (la que yo conozco, ya que es un territorio inabarcable) quiere ser también una ayuda en cuanto a errores habituales del lenguaje escrito y hablado, sintaxis, ortografía, puntuación y mal uso de expresiones a las que se les suele dar distinto sentido del que tienen. Es solo un aporte desinteresado, que comparto por amor a las letras, para quien quiera seguirme.
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