sábado, 14 de julio de 2012

"El hombre ético que nos enseñó a leer", fragmento de una nota de Luis Gregorich, La Nación, 2006

(Borges)...Su tránsito literario fue un extraordinario pasaje de lo complejo a lo simple, de la densidad verbal a la extrema y limpia sencillez.
(...)Leámoslo por intuición y placer, con la seguridad de que, tras haberlo leído, como ocurre con todo gran escritor, nos sentiremos un poco más inteligentes y felices.(...) Consistiría, para parecernos más a él y a su obra, en reducir la guaranguería y la prepotencia, en practicar la cortesía y la buena educación, y en reconocer
en el interlocutor a nuestro igual y no a un demonio. Para ser, en definitiva, o intentar ser, buenos lectores y ciudadanos éticos. Borges sabría agradecerlo.

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