sábado, 29 de septiembre de 2012

Juan Laurentino Ortiz, poeta, autor de "El Gualeguay"

Difícil presentar y describir a un personaje como Juan L. Ortiz, "Juanele", como lo llamaban. Poeta mayor y olvidado, solitario, aislado y como ausente de la realidad cotidiana, este entrerriano nacido en Puerto Ruiz (puerto de la ciudad de Gualeguay) en 1896 y muerto en Paraná en 1978, vivió para escribir su poesía. El largo poema "El Gualeguay", que conforma un libro y contiene gran parte de su obra, se sostiene con el paisaje y el fluir del río que lo vio nacer. A lo largo de sus versos nada sencillos se vislumbra la historia del país desde el punto de vista del río. Muy joven, Juanele decide bajar a Buenos Aires en busca de no sabe bien qué. Casi no hay testimonios de su pasaje por la Capital, aunque Salvadora Medina Onrubia (que luego sería la mujer de Natalio Botana, el legendario dueño del diario Crítica) publicó en la revista Fray Mocho en 1914 el siguiente texto: "He aquí un muchacho criollo, valeroso y temerario, que sintiéndose artista y queriendo triunfar, abandona Entre Ríos, su provincia natal, y sin más patrimonio que una delirante fe en sí mismo, se viene a Buenos Aires a vivir...¿A vivir de qué? A vivir ¡qué ironía!, de sus dibujos y de sus poesías. No tiene dinero, sale del Paraná. Primero a caballo, enseguida a pie, luego a nado y por fin, en bote...Así pudo llegar a Buenos Aires. Se llama Juan Ortiz. Es un muchacho triste, está solo, pero es de los que llegan".
 "El Gualeguay" es el poema más extenso de Ortiz, solo puede ser comprendido como una poética que incluye un proceso sin fin de la poesía a través del paisaje y un infinito amor a su tierra, a la fauna y a la corriente incesante, interminable, como sus versos.

"Pero las miradas del río, casi a todo su largo,
dijeran los reflejos, a su vez, de la primera nobleza bípeda,
en unos asombros de aceituna...
Eran esas las criaturas que secretamente esperaba
para abrir las "leyes" del sacrificio?
Sí, eran una sola cosa con los follajes, y las ramas, y las hierbas,
y lo que latía debajo de las hierbas..."

1 comentario:

  1. "El Gualeguay" debe leerse entero y no por partes porque se pierde el sentido de los versos, que van narrando tanto la historia del país como las orillas y los pueblos que recorre el agua, su flora y sus animales. Es difícil y complejo, por momentos incomprensible, pero resulta para quien ama la poesía, una experiencia emocionante.
    Juan L. Ortiz vivió en Gualeguay, en Villaguay y en Paraná, donde murió. Fue pobre siempre. La literatura argentina lo ha olvidado, como a tantos otros. No se enseña en las escuelas, muchas veces ni siquiera se menciona su nombre.

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