sábado, 15 de septiembre de 2012

Un soneto de Neruda

(LXV, de "100 sonetos de amor" (1959)

Matilde, ¿dónde estás? Noté, hacia abajo,
entre corbata y corazón, arriba,
cierta melancolía intercostal:
era que tú de pronto eras ausente.

Me hizo falta la luz de tu energía
y miré devorando la esperanza,
miré el vacío que es sin ti una casa,
no quedan sino trágicas ventanas.

De puro taciturno el techo escucha
caer antiguas lluvias deshojadas,
plumas, lo que la noche aprisionó:

y así te espero como casa sola
y volverás a verme y habitarme.
De otro modo, me duelen las ventanas.

De Pablo Neruda dijo Jorge Edwards:
"Fue lírico y épico. Fue poeta de la naturaleza y poeta de la historia. Fue, además, desde sus comienzos, desde los poemas de la adolescencia provinciana, poeta del amor. Para muchos, quizá para la mayoría de sus lectores, la obra de Neruda quedó identificada con algunos poemas inolvidables de amor juvenil, con el "Poema 20" ("Puedo escribir los versos más tristes esta noche"), con "Farewell y los sollozos". La inspiración amorosa y erótica, sin embargo, no solo fue un rasgo de adolescencia y juventud: Neruda se mantuvo fiel al tema hasta sus últimos días.


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