sábado, 20 de octubre de 2012

Un pensamiento de Mahatma Ghandi

"Si queremos alcanzar la verdadera paz en este mundo y si queremos llevar a cabo una verdadera guerra contra la guerra, debemos comenzar con los niños. Y si ellos crecen munidos de su inocencia natural no tendremos que luchar más, no tendremos que someternos a vanas resoluciones idealistas, sino que iremos del amor al amor y de la paz a la paz, hasta que todos los rincones del mundo estén cubiertos de paz y amor. El mundo está hambriento de ellas, consciente o inconscientemente".

El lenguaje, según Alfonso Reyes

"El hombre mudo, anterior al lenguaje, ¿acaso se comunica con sus semejantes mediante cierta radiación que va de una mente a otra, emitida y recibida a través de las antenas nerviosas? Dejémoslo así como metáfora. Esta radiación podría ser semejante a aquella que transmite una orden entre los animales en tropa o bandadas. Un individuo lanza la iniciativa y los otros no hacen más que seguirlo. Pero los gabinetes de observación animal han podido registrar muchos casos en que el movimiento es simultáneo. Aviso u orden de un miembro de la banda, comunicación por algún medio imperceptible, el "rayo adánico" de Lacordaire, que según su doctrina, el hombre perdió por sus pecados".
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"A ese rayo adánico le llamamos hoy telepatía. El lenguaje y todos los medios actuales de comunicación trabajan directamente contra esta facultad animal o primitiva; la van atrofiando en el desuso y, salvo supervivencias excepcionales, acaban por extinguirla".
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"Nacieron primero los gestos y la mímica. La voz humana, a gritos en principio y gradualmente articulada en los órganos bucales, representa la especialización más sublime de la mímica. Y nació el estilo oral, el lenguaje".
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"Las disciplinas escolares modernas han dado en desdeñar el cultivo de la memoria. Desaparecerá un día, como el rayo adánico, y será la era de la amnesia".

("La experiencia literaria", Alfonso Reyes, mexicano, escritor polifacético, poeta, traductor de autores clásicos, y crítico exigente. (1889-1959)

miércoles, 3 de octubre de 2012

"Retrato" (fragmento de un poema de Antonio Machado)

"Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla,
y un huerto claro donde madura el limonero;
mi juventud, veinte años en tierra de Castilla;
mi historia, algunos casos que recordar no quiero"
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"Converso con el hombre que siempre va conmigo
--quien habla solo espera hablar a Dios un día--
mi soliloquio es plática con ese buen amigo
que me enseñó el secreto de la filantropía.
Y al cabo, nada os debo: debéisme cuanto he escrito.
A mi trabajo acudo, con mi dinero pago
el traje que me cubre y la mansión que habito,
el pan que me alimenta y el lecho en donde yago.
Y cuando llegue el día del último viaje,
y esté al partir la nave que nunca ha de tornar,
me encontraréis a bordo, ligero de equipaje,
casi desnudo, como los hijos de la mar"

Antonio Machado, español (1875 - 1939)

domingo, 30 de septiembre de 2012

¡Basta de "no te escucho"!

Una de las peores costumbres habituales entre los periodistas de radio, locutores y casi toda clase de personas, es repetir ¡"no te escucho"! o "¿me escuchás "? Es un error del uso del verbo que debe corregirse, porque "escuchar" es prestar atención. Lo correcto es decir "no te oigo" o "¿me oís?" en caso de una mala comunicación.
"No te escucho" es faltarle al respeto a otra persona, casi como decirle "no me interesa lo que estás diciendo". Es la misma diferencia entre "ver" y "mirar".
Uno ve porque tiene ojos, pero si mira, es porque está prestando atención a lo que ve.
De paso, se falta "al respeto" y no "el respeto". Como se falta "a la verdad".

sábado, 29 de septiembre de 2012

Juan Laurentino Ortiz, poeta, autor de "El Gualeguay"

Difícil presentar y describir a un personaje como Juan L. Ortiz, "Juanele", como lo llamaban. Poeta mayor y olvidado, solitario, aislado y como ausente de la realidad cotidiana, este entrerriano nacido en Puerto Ruiz (puerto de la ciudad de Gualeguay) en 1896 y muerto en Paraná en 1978, vivió para escribir su poesía. El largo poema "El Gualeguay", que conforma un libro y contiene gran parte de su obra, se sostiene con el paisaje y el fluir del río que lo vio nacer. A lo largo de sus versos nada sencillos se vislumbra la historia del país desde el punto de vista del río. Muy joven, Juanele decide bajar a Buenos Aires en busca de no sabe bien qué. Casi no hay testimonios de su pasaje por la Capital, aunque Salvadora Medina Onrubia (que luego sería la mujer de Natalio Botana, el legendario dueño del diario Crítica) publicó en la revista Fray Mocho en 1914 el siguiente texto: "He aquí un muchacho criollo, valeroso y temerario, que sintiéndose artista y queriendo triunfar, abandona Entre Ríos, su provincia natal, y sin más patrimonio que una delirante fe en sí mismo, se viene a Buenos Aires a vivir...¿A vivir de qué? A vivir ¡qué ironía!, de sus dibujos y de sus poesías. No tiene dinero, sale del Paraná. Primero a caballo, enseguida a pie, luego a nado y por fin, en bote...Así pudo llegar a Buenos Aires. Se llama Juan Ortiz. Es un muchacho triste, está solo, pero es de los que llegan".
 "El Gualeguay" es el poema más extenso de Ortiz, solo puede ser comprendido como una poética que incluye un proceso sin fin de la poesía a través del paisaje y un infinito amor a su tierra, a la fauna y a la corriente incesante, interminable, como sus versos.

"Pero las miradas del río, casi a todo su largo,
dijeran los reflejos, a su vez, de la primera nobleza bípeda,
en unos asombros de aceituna...
Eran esas las criaturas que secretamente esperaba
para abrir las "leyes" del sacrificio?
Sí, eran una sola cosa con los follajes, y las ramas, y las hierbas,
y lo que latía debajo de las hierbas..."

miércoles, 19 de septiembre de 2012

Una profunda frase de Eduardo Mallea

"Me levanté en espíritu y abrí los ojos sobre esa realidad. Me sentí extrañamente lleno de angustia y furia. Me llené de desprecio y amor. Creí haber llegado a un momento fértil de mi vida, a ese en que el torbellino del alma nos dice cuáles son nuestros odios fuertes, cuáles nuestros amores fuertes, qué es lo que llevamos en nosotros frágilmente y qué lo inconmovible, lo rudo, lo perdurable, qué es lo que llevamos hecho ruina y qué lo que llevamos de naturaleza imbatible. Y estaba ahí circundado por los dos países, aquel contra el que me levantaba, en el que no me resignaba a vivir, aquel del que quería conservarme inexorablemente alejado; y el otro, el creador, el país verdadero, el país mío, mi país, mucho más fuerte que el otro, como son más fuertes que la ola externa las corrientes de profundidad".

(Eduardo Mallea, "Historia de una pasión argentina"). La primera edición fue publicada por la Editorial Sur en septiembre de 1937.

sábado, 15 de septiembre de 2012

Abuso del adverbio "como"

"Como" es un adverbio que ha pasado a ser una muletilla al ser unido, incorrectamente, al pronombre relativo "que".
A diario escuchamos "es como que me siento mejor", "anoche es como que nos divertimos mucho". Es moda, sobre todo entre la juventud, que cada día habla peor y utiliza menos palabras. Se usa constantemente pero está mal, la forma comparativa correcta es "como si":
"Llueve, es como si la suerte no nos acompañara".
" Es como si no hubiera oído nunca esa canción".

Un soneto de Neruda

(LXV, de "100 sonetos de amor" (1959)

Matilde, ¿dónde estás? Noté, hacia abajo,
entre corbata y corazón, arriba,
cierta melancolía intercostal:
era que tú de pronto eras ausente.

Me hizo falta la luz de tu energía
y miré devorando la esperanza,
miré el vacío que es sin ti una casa,
no quedan sino trágicas ventanas.

De puro taciturno el techo escucha
caer antiguas lluvias deshojadas,
plumas, lo que la noche aprisionó:

y así te espero como casa sola
y volverás a verme y habitarme.
De otro modo, me duelen las ventanas.

De Pablo Neruda dijo Jorge Edwards:
"Fue lírico y épico. Fue poeta de la naturaleza y poeta de la historia. Fue, además, desde sus comienzos, desde los poemas de la adolescencia provinciana, poeta del amor. Para muchos, quizá para la mayoría de sus lectores, la obra de Neruda quedó identificada con algunos poemas inolvidables de amor juvenil, con el "Poema 20" ("Puedo escribir los versos más tristes esta noche"), con "Farewell y los sollozos". La inspiración amorosa y erótica, sin embargo, no solo fue un rasgo de adolescencia y juventud: Neruda se mantuvo fiel al tema hasta sus últimos días.


viernes, 14 de septiembre de 2012

Un autor para releer: Manucho Mujica

Manuel Mujica Láinez es uno de los mejores autores argentinos, ya considerado clásico. Erudito en historia y en toda manifestación de cultura, sus novelas y cuentos siempre están vigentes aunque actualmente, como a tantos otros, se lo recuerde poco. Su prosa es riquísima, barroca, de largas frases. "Aquí vivieron" y "Misteriosa Buenos Aires" son como testigos literarios de la vida en nuestro suelo a través de los siglos. Manucho amaba el pasado e hizo lo posible por recrearlo. Sus novelas "La casa", "Bomarzo", "El escarabajo" nos pintan los años lejanos, algunos lejanísimos, con una maestría pocas veces vista en las letras universales. Mereció tal vez algún premio internacional importante que no obtuvo, pero en las buenas bibliotecas no faltan, no deben faltar esos libros. Entre tanta hojarasca pretendidamente literaria, Mujica Láinez es un sol que brilla y que no se apagará nunca.

lunes, 10 de septiembre de 2012

Normativa del gerundio

Por su significado, el gerundio expresa anterioridad o sumultaneidad con respecto al verbo de la oración. No se puede usar para expresar posterioridad.
Ejemplo: "Sirvió el vino, compartiéndolo con su amigo". La frase es incorrecta.
Debe decirse: "Habiendo servido el vino, lo compartió con su amigo".
En este caso, el gerundio expresa anterioridad.
En los textos literarios se usa el gerundio a menudo, pero no es conveniente abusar, sino emplearlo cuando es necesario. La oración escrita de otro modo es más directa, contundente y valorizada. "Saliendo de su casa, se encuentra con la vecina". La frase es correcta, pero fea, no literaria, sin fuerza.
"Al salir de su casa se encuentra con la vecina" es rotunda y clara.


viernes, 7 de septiembre de 2012

Del gran poeta Francisco Luis Bernárdez (1900-1978)

(fragmento del poema "Estar enamorado", del libro "La ciudad sin Laura")

Estar enamorado, amigos, es padecer espacio y tiempo con dulzura.
Es despertarse una mañana con el secreto de las flores y las frutas.
Es libertarse de sí mismo y estar unido con las otras criaturas.
Es no saber si son ajenas o si son propias las lejanas amarguras.
Es remontar hasta la fuente las aguas turbias del torrente de la angustia.
Es compartir la luz del mundo y al mismo tiempo compartir su noche obscura.
Es asombrarse y alegrarse de que la luna todavía sea luna.
Es comprobar en cuerpo y alma que la tarea de ser hombre es menos dura.
Es empezar a decir siempre y en adelante no volver a decir nunca.
Y es además, amigos míos, estar seguro de tener las manos limpias.

martes, 4 de septiembre de 2012

RIMA LXII (Bécquer)

Primero es un albor trémulo y vago
raya de inquieta luz que corta el mar;
luego chispea, crece y se difunde
en gigante explosión de claridad.

La brilladora lumbre es la alegría;
la temerosa sombra es el pesar;
¡ay! en la oscura noche de mi alma,
¿cuándo amanecerá?

Gustavo Adolfo Bécquer nació en 1836 en Sevilla (España) y murió en Madrid en 1870. Pertenece al movimiento romántico, que se caracteriza por la manifestación de lo subjetivo: amor, odio, alegría, tristeza. En la Rima LXII el tono elegíaco transmite el dolor del poeta.

sábado, 25 de agosto de 2012

¡Es la cruda realidad!

"Entre los planes de la Naturaleza está un buen día poner punto final a nuestras ilusiones y desvelos decidiendo, sin el menor atisbo de cortesía, que dejemos de funcionar. Se nos pone la cara pálida, quedamos inmóviles, se nos relajan los esfínteres, se nos cae la mandíbula, nos enfriamos, se nos coagula la sangre, nos deshidratamos, quedamos rígidos, aparece una mancha verde en el vientre, despedimos un olor pestilente y empezamos a podrirnos. Nos descomponemos por fermentaciones microbianas y nos van comiendo poco a poco los "gusanos", como llamamos vulgarmente a las sucesivas oleadas de la fauna cadavérica que, cumpliendo cada variedad con su riguroso turno, nos destruye, porque colaborando con las bacterias están los insectos que nos devoran, unos enjambres después de otros, cada uno de acuerdo con la función que le asignó la Naturaleza. Es muy ordenada ella. Empiezan los dípteros cuando todavía estamos "frescos"; siguen moscas incilia y sarcophaga cuando avanza el olor cadavérico, precisamente seducidas por él; más o menos entre los tres y seis meses coleópteros y leptidópteros se dan el gran banquete  con nuestras grasas fermentadas; a continuación "gusanos del queso" se sacian con la fermentación de los albuminoides; con la fermentación amoniacal reaparecen dípteros y coleópteros; luego los ácaros absorben los humores del cadáver y nos dejan secos del todo; vuelven coleópteros y lepidópteros para liquidar los tejidos membranosos ya apergaminados y finalmente dos últimas cuadrillas, tan especializadas como las demás, se encargan de que desaparezca lo que pueda quedar de nosotros. Sí, señores, así es la cosa, y no por sabida cambia. Quienes gustan de los eufemismos llaman a esto "descansar en paz".

("Libelo contra natura", Eduardo M. Solari, Primer Premio de Ensayo La Nación, 1987)

lunes, 20 de agosto de 2012

"El tigre"

"Iba y venía, delicado y fatal, cargado de infinita energía, del otro lado de los firmes barrotes y todos lo mirábamos. Era el tigre de esa mañana, en Palermo, y el tigre del Oriente y el tigre de Blake y de Hugo y Shere Khan, y los tigres que fueron y que serán y asimismo el tigre arquetipo, ya que el individuo, en su caso, es toda la especie. Pensamos que era sanguinario y hermoso. Norah, una niña, dijo: Está hecho para el amor."
(Jorge Luis Borges)

viernes, 17 de agosto de 2012

Unos pocos versos de Calderón

Es verdad; pues reprimamos
esta fiera condición,
esta furia, esta ambición,
por si alguna vez soñamos;
y sí haremos, pues estamos
en mundo tan singular,
que el vivir solo es soñar;
y la experiencia me enseña
que el hombre que vive sueña
lo que es, hasta despertar.

Calderón de la Barca ("La vida es sueño", IIª jornada)